lunes, 12 de septiembre de 2011

Organizaciones e incertidumbre


Organizaciones e incertidumbre 

 

"Todo fluye". Esta expresión acreditada a Heráclito, filósofo de la antiguedad que vivió aproximadamente en los años 540-480 a.d.C., y quien según Gaarder (1998) "...también señaló el hecho de que el mundo está caracterizado por constantes contradicciones"; se manifiesta como tantas otras cosas en la actualidad de una manera evidente y obvia.

Los cambios en todas las áreas del acontecer vital se suceden de una manera exponencial, si vale el término. Así, observamos cada día cómo un nuevo descubrimiento o desarrollo de cualquier disciplina científica o tecnológica rebasa con holgura al anterior en una especie de salto cuántico que ya se nos hace rutinario y recurrente. Vemos los adelantos y desarrollos extraordinarios de la neurociencia, la biogenética, la información, la cibernética, etc., lo cual aunado a la creciente interrelación y sincretismo de dichos adelantos nos muestra una sociedad caracterizada puntualmente por la complejidad y la incertidumbre.

En el campo de las organizaciones, por vivir en una sociedad signada por ellas al decir de Peter Drucker (1994), los cambios no sólo se han hecho sentir sino que podemos afirmar que en ellas se han generado; al hecho que Llano (1994) afirma que es en ellas donde se ha generado la posmodernidad al afirmar que "...el posmodernismo ha nacido en el ámbito de la empresa, aunque la haya desbordado".

En éstas, para remitirnos a los últimos años, las transformaciones se han llevado a cabo con inusitada rapidez. Así, en los años 80 prevaleció la denominada Filosofía de la Calidad Total, en los 90 irrumpe la Reingeniería de procesos y en el alba del siglo XXI, se signa con el desarrollo de sistemas basados en el conocimiento y la información como los factores estratégicos determinantes en el quehacer administrativo; aunque es preciso acotar que ya la calidad total y la reingeniería son condiciones inherentes a la acción administrativa actual. Así, Tascopt, señala que "El éxito en la nueva economía exigirá inventar nuevos procesos de negocios, nuevas empresas, nuevas industrias y nuevos clientes; no reformar los antiguos. Durante la década de 1990 y el próximo milenio, las corporaciones necesitarán ir más allá de la reingeniería hacia la transformación de la empresa, posibilitada por la tecnología de la información (TI). La meta no solo debe ser el control de costos sino la dramática y profunda transformación del servicio al cliente, la capacidad de respuesta y la innovación".

De igual manera el mismo autor expresa una frase que a nuestro parecer refleja una gigantesca realidad cual es que "En la década de 1990, no existe status quo". La frase en cuestión nos indica que en los años 90, y creemos que a partir de ellos será cada vez más cierta la máxima, no hay nada definitivo sino que por el contrario los cambios, y como consecuencia de ellos la incertidumbre, se configurará como el signo de los nuevos tiempos en todos los ámbitos de la sociedad.

En tal sentido, Llano (1994) señala que "La nueva complejidad ante la que se ven encaradas las empresas proviene sin duda de una crisis de conocimientos. Pero no es una crisis de escasez, sino de saturación. Esto se percibe en muchos campos, pero puede verse con especial claridad en el área de las informaciones. Nuestro problema no es de una falta de información, sino de exceso de ella. Nos hallaremos cada día ante una información progresiva, acumulativa y caótica. Nos sobran datos y nos faltan criterios".

Toda esta reflexión cobra mayor dramatismo ante la inquietante impresión que nos plantean las opiniones de Bill Gates, padre y señor de la empresa Microsoft, en su más reciente libro. En el mismo Gates hace la siguiente apreciación: "En los próximos 10 años se sucederán cambios que superan los ocurridos en los últimos 50".

Así, se puede afirmar que estamos en presencia de una transformación integral de los fundamentos del conocimiento y de su divulgación, así como también de las formas de organización social, económica y política. Al respecto el Informe Bannigan señala que "La revolución de la información propicia transformaciones profundas en nuestro modo de concebir nuestras sociedades, en su organización y en su estructura".

Como ejemplos de hechos que sobresalen dentro de esta transformación integral de la sociedad se puede observar la integración de las tecnologías de informática, de telecomunicaciones y de comunicación lo cual ha venido originando un crecimiento exponencial en la conservación, tratamiento y difusión de datos. De igual forma, la denominada autopista de la información impele a la definición de los espacios o ciberespacio a partir de la disolución de las fronteras.

En lo que respecta a la economía, según el informe Banningan en todo el mundo, las tecnologías de la información y las comunicaciones están generando una nueva revolución industrial que ya puede considerarse tan importante y profunda como sus predecesoras.

Estamos en presencia de la configuración de fábricas virtuales, el desarrollo del teletrabajo, el comercio electrónico, las operaciones financieras y bancarias on line, la integración de los empleados a través de las intranets, etc.

En la dimensión política se encuentra en fermento un replanteamiento en las relaciones entre el Estado y los ciudadanos, llegándose a planteamientos tales como el voto y referendum electrónico. Surgen interrogantes sobre la privacidad de los datos y el régimen de derecho de autor sobre los datos personales y las producciones en línea.

En el ámbito de la cultura y los medios se visualiza como una realidad la aldea global macluhaniana, a través de los sistemas de transmisión vía satélite, telefonía celular, la multimedia, la televisión por cable, etc.

Esta es nuestra realidad actual y futura, que nos lleva a pensar que ya el futuro no es como solía ser porque si bien cambios ha habido, indudablemente, en el desarrollo de la humanidad, no se correspondían con la dinámica de la actualidad ni los del porvenir. Debemos en consecuencia asumir el cambio rápido, constante y profundo como una característica más de nuestro entorno y en consecuencia prepararnos y asumirlo como un significado más en nuestros modelos mentales, que nos permitan en consecuencia, a través de una actitud proactiva asimilarlos de la manera más provechosa posible.

No obstante, no deja de manifestársenos una inquietud que coincide con el planteamiento del Informe Banningan cuando expresa que "El principal riesgo reside en la creación de una sociedad de dos velocidades, compuesta por los que tienen y los que no tienen nada, en la cual solo una parte de la población tenga acceso a la nueva tecnología, la maneje con soltura y goce plenamente de sus benefícios", coincidente a su vez con la expresión de Uslar Pietri en cuanto a la clasificación del mundo entre lentos y veloces. Y esa inquietud radica en el temor de que nuestro país pertenezca a los primeros.


Publicado en "El implulso". 28/02/2002

Perspectiva gerencial


Perspectiva gerencial


Vivimos en una época de cambios, lo cual no sería decir nada nuevo. La diferencia está en que el cambio es tan intenso y sostenido que como es lógico suponer no tiene precedentes. El contexto así planteado se corresponde con el quiebre histórico que nos han señalado ciertos intelectuales ubicados en la corriente de la posmodernidad; o del tránsito de una sociedad industrial a una sociedad cibernética o post-industrial, atendiendo ambos criterios a la revolución de la microelectrónica que comanda las mayores transformaciones que ha evidenciado la sociedad en toda la historia de la humanidad.

Ante esta situación se ha llegado hasta a discernir sobre la inconveniencia de apelar a anteriores experiencias para conseguir un patrón de guía o de orientación en todos los ámbitos de la sociedad y en particular el de las organizaciones, que es decir el de la gerencia, ya que las mismas se han desarrollado en contextos socio-históricos radicalmente diferentes a los que hoy por hoy nos corresponde actuar.

Es así como nos encontramos ante una realidad tan compleja, incierta y cambiante que se nos impone el abordaje de los fenómenos que en ella se generan de una manera innovadora, abierta y variada en la que prevalezca la participación de distintas ópticas para así poder tratar de descubrir e interpretar tal realidad.

En las organizaciones, que en el mundo de hoy son los elementos constitutivos por excelencia de la sociedad, tal realidad demanda de una verdadera y sicera modificación de su comportamiento para promover la participación del mayor número de actores de las mismas y lograr así una apreoximación más acertada a sus fenómenos.

Se hace cada vez más vinculante la promoción de estilos gerenciales que favorezcan el empoderamiento de los ahora denominados socios organizacionales para dar cabida a mayores y variados criterios sobre la acción organizacional sumando así de una manera sinérgica las diferentes perspectivas de sus integrantes y hacer que la toma de decisiones adquieran la asertividad que demandan los nuevos tiempos.


Artículo de opinión publicado en el disrio "El impulso de fecha 27 de Agosto de 2006.

El Soroche


El Soroche

Desde hace poco tiempo hacia acá, hemos estado observando cómo en la literatura especializada en Ciencias Administrativas se recurre, cada vez con mayor frecuencia, al uso de la metáfora para explicar casos, procesos, técnicas, etc., correspondientes a esta pujante área del saber y del hacer.

Es así como en un libro recientemente leído, ya señalado en un artículo anterior, se recurre al montañismo para explicar algunas conductas gerenciales. Se plantea en el mismo que en este deporte el ascenso debe hacerse de manera progresiva y controlada estableciendo campamentos a determinados trayectos y altitudes en donde los escaladores deben ambientarse durante cierto tiempo para poder proseguir el ascenso. No hacerlo conlleva a la presentación de una especie de síndrome especializado por asfixia, mareos, pérdida de memoria, etc., que pueden irremediablemente conducir a una situación mortal. A este síndrome se le conoce como soroche en el argot del montañismo.

Tal metáfora asimilándola a la actividad gerencial nos indica que los cambios, transformaciones e innovaciones en la cultura y comportamiento organizacional deben estar sujetos a monitoreos y evaluaciones periódicas de tal manera de poder constatar el estado de desarrollo de los mismos y que implantarlos sin puntos de control pueden conllevar a consecuencias indeseables y perniciosas.

Lo anteriormente planteado se refleja de manera demasiado cotidiana en nuestras organizaciones en donde se emprenden procesos de cambio, generalmente atendiendo a la innovación gerencial de moda; sin programar, de manera coherente y sistemática etapas para la revisión del estado de acoplamiento de los diferentes recursos organizacionales y las respuestas que del mismo se estén generando.

Una prueba empírica de tal afirmación se manifiesta en no pocas organizaciones en donde para estar, supuestamente, a la vanguardia se implementa el uso masivo de tecnologías informáticas de última generación sin hacer evaluaciones periódicas del grado de interacción que se produce entre los usuarios y tal tecnología, llegándose a obtener organizaciones que tal como dijera en tiempos recientes Alvin Toffler, avanzan hacia el pasado. Esto último se representa en que aún cuando se disponga en muchos casos hasta de internet e intranets, el uso real y potencial que tales tecnologías ofrecen son subutilizadas llegándose a extremos que lejos de generar actitudes proactivas en cuanto a su utilización y aprovechamiento lo que hacen es consolidar comportamientos que contravienen con la cultura organizacional que exigen.

Por todo ello, en todo proceso de cambio organizacional que paradójicamente se está convirtiendo en permanente, es perentoria la necesidad del monitoreo de tales cambios, fundamentalmente en el recurso humano, de tal manera de precisar periódicamente su asimilación y tomar las acciones que de tal resultado se derive para evitar ese fatídico soroche.


Publicado en el diario "El impulso" con fecha: 16/11/2000