lunes, 29 de diciembre de 2014

Los males burocráticos de la Curia.





De la lucha por el Burocratismo no se escapan ni los ambientes celestiales si nos atenemos a las declaraciones del Papa Francisco el Lunes 22 de Diciembre de 2014 en la cual hizo una fuerte crítica a este en base, al parecer, severas fallas en sus subalternos: cardenales, obispos y curas en el Vaticano.

Un ejemplo de la universalidad de la Gerencia, que se corresponde con cualquier tipo de instituciones incluyendo las supuestamente gobernadas por seres omniscientes, omnipresentes e infalibles.

Pero lo que realmente nos ocupa es el interés por considerar unas opiniones que como las de Francisco, se corresponden con el actual estado de cosas de la Gerencia, y en especial la fundamental influencia que la persona con sus actitudes y comportamientos está manifestando en el ámbito organizacional contemporáneo.

Dato aparte es la condición de Francisco de nunca antes haber trabajado en la Burocracia vaticana, lo cual nos enseña o demuestra lo pertinente de una visión no afectada por las costumbres.

Sorprende ver expresiones sobre la necesidad de emprender reestructuraciones en la Santa Sede, “fusionando departamentos para hacerlos más eficientes”, al igual que las finanzas; para las cuales según el cardenal George Pell, impone nuevos estándares de supervisión para congregaciones acostumbradas a ser independientes y a no tener que mostrar sus registros”. Pillos hay hasta en el cielo.

El desorden contable parece ser de límites celestiales ya que el propio Pell señaló en declaraciones anteriores que “cientos de millones de euros estaban depositados en cuentas seccionales que no  aparecían en los libros de contabilidad”. Si esto además de desorden no es doloso, deja mucho a la duda.

Entre los “males de la Curia” a las que hace referencia Francisco están las siguientes:

·       Sentirse inmortales, inmunes o indispensables: Hace referencia al Complejo de los elegidos: aquellos que se transforman en dueños y se sienten superiores a todos y no al servicio de todos. En el trabajo en equipo todos generan aportes sinérgicos que conllevan al logro. Todos los integrantes de un equipo deben ser valorados de igual manera ya que como señala la escritora española Rosa Montero “hasta un reloj parado da la hora exacta dos veces al día”

·       La Enfermedad de la excesiva laboriosidad: Aunque muchos gerentes con mentalidad retrógrada aún se aferran a la creencia de que el tiempo dedicado al trabajo es directamente proporcional a la Eficiencia, esta es una observación ajustada a las nuevas realidades. Al respecto, recuerdo Organizaciones que apagan las luces y desconectan equipos a la hora estipulada de salida para evitar que alguien se quede horas extras. Muchas veces el sobretiempo de trabajo es solo consecuencia de mala planificación de las agendas. Y tal como señala Francisco: el descanso evita el estrés y la agitación y permite recuperarse espiritual y físicamente.

·       El endurecimiento mental y espiritual: Señala Francisco que los que poseen un corazón de piedra se esconden tras los papeles y la gestión y pierden la sensibilidad humana. En nuestras clases de Gerencia, siempre recurrimos al término usado por Chiavenato de Disfunción de la Burocracia para mostrar ese excesivo formalismo y pérdida de empatía manifiesta en los servidores públicos y privados.

·       La excesiva Planificación y funcionalidad: Otra disfunción consistente en la elaboración de planes cerrados sin la flexibilidad necesaria para afrontar contingencias y favorecer la innovación. “Son necesarias la frescura, la fantasía y la novedad para no encerrarse en las propias posiciones estáticas e inamovibles.

·       La mala coordinación: Reflejada en la falta de colaboración y el espíritu de equipo. En palabras de Francisco: “el pie que le dice al brazo no tengo necesidad de ti”. Prueba de la necesidad integración sinérgica es la consistente referencia a la transdisciplinariedad como factor preponderante en el trabajo actual.

·       El Alzhéimer espiritual: Este mal nos parece muy intimo a la Curia. Al respecto señála que “Lo vemos en aquellos que han perdido la memoria del encuentro con el Señor…y dependen completamente de su presente, de sus pasiones, de sus caprichos y manías…convirtiéndose en esclavos de los ídolos esculpidos por sus  pr0pias manos”.

·       La rivalidad y la vanagloria: Cuando la apariencia, el color de los vestidos y las insignias de honor se convierten en el objetivo prioritario de la vida”. A buen entendedor….

·        La esquizofrenia asistencial: Muy orientada a la Curia cuyos miembros, lo dice el Papa, viven “una doble vida” dedicándose a los asuntos burocráticos del Vaticano perdiendo el contacto con la realidad de las personas concretas, es decir un alejamiento del cliente o usuario. Se  crean un mundo paralelo y viven una vida escondida y a menudo disoluta (los curas).

·       La afición a criticar y a cotillear: Llama a guardarse del terrorismo de las habladurías.

·       Divinizar a los jefes: El consabido jalamecatismo en que tantos basan su ambición de ascender pensando solo en lo que se puede obtener y no en lo que se debe ofrecer.

·       Indiferencia hacia los demás: Cuando cada uno piensa solo en sí mismo y pierde el calor de las relaciones humanas.

·       La cara fúnebre: Extendemos su referencia a los religiosos cuando propone el ser una persona amable, serena y entusiasta, una persona alegre que transmite alegría.

·       Enfermedad de acumular bienes materiales. No comments!

·       Enfermedad de los círculos cerrados: Ya no se trata de crear equipos sino de poderlos hacer de manera ad hoc ya que la dinámica del conocimiento nos impulsa a requerir de opiniones y orientaciones de distintas disciplinas. Hace pocos días leía una entrevista a un premio Nobel que decía que lo mejor que había aprendido lo había hecho de personas de diferentes áreas de conocimiento que la propia.

·       El aprovechamiento mundano, de los exhibicionistas: Quienes transforman su servicio en poder, y su poder en mercancía para obtener ganancias mundanas o aún más poder.


Sabias orientaciones que consideramos con todo el respeto a las creencias, que son más necesarias y utilitarias que las letanías. Sabia lección a quienes se apegan dogmáticamente a la lectura exclusiva de “libros sagrados” que encierran o contienen intrinsicamente la verdad absoluta.

Por algo esos burócratas de la Iglesia le han acusado de que habla poco de Dios y mucho de los hombres. Cita poco las encíclicas y le bastan pocas páginas de los evangelios. Según la historia Cristo tampoco se basó mucho en la doctrina judía. Vientos satisfactorios soplan!.

                                                                                      Arlington, VA. USA.

Fuentes:


http://internacional.elpais.com/internacional/2014/12/22/actualidad/1419259069_805903.html