De la lucha por el
Burocratismo no se escapan ni los ambientes celestiales si nos atenemos a las
declaraciones del Papa Francisco el Lunes 22 de Diciembre de 2014 en la cual
hizo una fuerte crítica a este en base, al parecer, severas fallas en sus
subalternos: cardenales, obispos y curas en el Vaticano.
Un ejemplo de la universalidad
de la Gerencia, que se corresponde con cualquier tipo de instituciones
incluyendo las supuestamente gobernadas por seres omniscientes, omnipresentes e
infalibles.
Pero lo que realmente nos
ocupa es el interés por considerar unas opiniones que como las de Francisco, se
corresponden con el actual estado de cosas de la Gerencia, y en especial la
fundamental influencia que la persona con sus actitudes y comportamientos está
manifestando en el ámbito organizacional contemporáneo.
Dato aparte es la
condición de Francisco de nunca antes haber trabajado en la Burocracia
vaticana, lo cual nos enseña o demuestra lo pertinente de una visión no
afectada por las costumbres.
Sorprende ver expresiones
sobre la necesidad de emprender reestructuraciones en la Santa Sede,
“fusionando departamentos para hacerlos más eficientes”, al igual que las
finanzas; para las cuales según el cardenal George Pell, impone nuevos
estándares de supervisión para congregaciones acostumbradas a ser independientes
y a no tener que mostrar sus registros”. Pillos hay hasta en el cielo.
El desorden contable
parece ser de límites celestiales ya que el propio Pell señaló en declaraciones
anteriores que “cientos de millones de euros estaban depositados en cuentas
seccionales que no aparecían en los
libros de contabilidad”. Si esto además de desorden no es doloso, deja mucho a
la duda.
Entre los “males de la
Curia” a las que hace referencia Francisco están las siguientes:
· Sentirse
inmortales, inmunes o indispensables: Hace referencia al Complejo de los
elegidos: aquellos que se transforman en dueños y se sienten superiores a todos
y no al servicio de todos. En el trabajo en equipo todos generan aportes
sinérgicos que conllevan al logro. Todos los integrantes de un equipo deben ser
valorados de igual manera ya que como señala la escritora española Rosa Montero
“hasta un reloj parado da la hora exacta dos veces al día”
· La
Enfermedad de la excesiva laboriosidad: Aunque muchos gerentes con
mentalidad retrógrada aún se aferran a la creencia de que el tiempo dedicado al
trabajo es directamente proporcional a la Eficiencia, esta es una observación
ajustada a las nuevas realidades. Al respecto, recuerdo Organizaciones que
apagan las luces y desconectan equipos a la hora estipulada de salida para
evitar que alguien se quede horas extras. Muchas veces el sobretiempo de
trabajo es solo consecuencia de mala planificación de las agendas. Y tal como
señala Francisco: el descanso evita el estrés y la agitación y permite recuperarse
espiritual y físicamente.
· El
endurecimiento mental y espiritual: Señala Francisco que los que poseen
un corazón de piedra se esconden tras los papeles y la gestión y pierden la
sensibilidad humana. En nuestras clases de Gerencia, siempre recurrimos al
término usado por Chiavenato de Disfunción de la Burocracia para mostrar ese
excesivo formalismo y pérdida de empatía manifiesta en los servidores públicos
y privados.
· La
excesiva Planificación y funcionalidad: Otra disfunción consistente en la
elaboración de planes cerrados sin la flexibilidad necesaria para afrontar
contingencias y favorecer la innovación. “Son necesarias la frescura, la
fantasía y la novedad para no encerrarse en las propias posiciones estáticas e
inamovibles.
· La
mala coordinación:
Reflejada en la falta de colaboración y el espíritu de equipo. En palabras de
Francisco: “el pie que le dice al brazo no tengo necesidad de ti”. Prueba de la
necesidad integración sinérgica es la consistente referencia a la
transdisciplinariedad como factor preponderante en el trabajo actual.
· El
Alzhéimer espiritual:
Este mal nos parece muy intimo a la Curia. Al respecto señála que “Lo vemos en
aquellos que han perdido la memoria del encuentro con el Señor…y dependen
completamente de su presente, de sus pasiones, de sus caprichos y
manías…convirtiéndose en esclavos de los ídolos esculpidos por sus pr0pias manos”.
· La
rivalidad y la vanagloria:
Cuando la apariencia, el color de los vestidos y las insignias de honor se
convierten en el objetivo prioritario de la vida”. A buen entendedor….
· La
esquizofrenia asistencial: Muy orientada a la Curia cuyos miembros, lo dice
el Papa, viven “una doble vida” dedicándose a los asuntos burocráticos del
Vaticano perdiendo el contacto con la realidad de las personas concretas, es
decir un alejamiento del cliente o usuario. Se
crean un mundo paralelo y viven una vida escondida y a menudo disoluta (los
curas).
· La
afición a criticar y a cotillear: Llama a guardarse del terrorismo de las habladurías.
· Divinizar
a los jefes:
El consabido jalamecatismo en que tantos basan su ambición de ascender pensando
solo en lo que se puede obtener y no en lo que se debe ofrecer.
· Indiferencia
hacia los demás:
Cuando cada uno piensa solo en sí mismo y pierde el calor de las relaciones
humanas.
· La
cara fúnebre:
Extendemos su referencia a los religiosos cuando propone el ser una persona
amable, serena y entusiasta, una persona alegre que transmite alegría.
· Enfermedad
de acumular bienes materiales. No comments!
· Enfermedad
de los círculos cerrados:
Ya no se trata de crear equipos sino de poderlos hacer de manera ad hoc ya que
la dinámica del conocimiento nos impulsa a requerir de opiniones y
orientaciones de distintas disciplinas. Hace pocos días leía una entrevista a
un premio Nobel que decía que lo mejor que había aprendido lo había hecho de
personas de diferentes áreas de conocimiento que la propia.
· El
aprovechamiento mundano, de los exhibicionistas: Quienes transforman su servicio en
poder, y su poder en mercancía para obtener ganancias mundanas o aún más poder.
Sabias orientaciones que
consideramos con todo el respeto a las creencias, que son más necesarias y
utilitarias que las letanías. Sabia lección a quienes se apegan dogmáticamente
a la lectura exclusiva de “libros sagrados” que encierran o contienen
intrinsicamente la verdad absoluta.
Por algo esos burócratas
de la Iglesia le han acusado de que habla poco de Dios y mucho de los hombres.
Cita poco las encíclicas y le bastan pocas páginas de los evangelios. Según la
historia Cristo tampoco se basó mucho en la doctrina judía. Vientos satisfactorios soplan!.
Arlington,
VA. USA.
Fuentes:
http://internacional.elpais.com/internacional/2014/12/22/actualidad/1419259069_805903.html

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