La
Responsabilidad en la Gerencia
Uno de los
Principios clásicos de la Gerencia planteados por los precursores de esta
disciplina, Frederick Taylor y Henry Fayol, que conforman la doctrina de la
misma es el de la Responsabilidad.
De allí, se
plantea la premisa de que “la Autoridad se
delega pero la Responsabilidad no”. Por consiguiente, todo gerente es
corresponsable de la actuación de sus subordinados.
Una de las
culturas en donde este principio está más arraigado es Japón en el que
encontramos casos hasta de suicidio ante un caso de fallas en la
responsabilidad administrativa. No
pretendemos llegar a promover esos extremos, por lo que hay algunos
ejemplos recientes y menos dramáticos a los cuales recurrir como el de un
funcionario de la Asamblea Regional de la Prefectura de Hyogo, de nombre Ryutaro
Nonomura, quien renuncio a su cargo luego de reconocer que había dilapidado
29.500 $ y cuyo acto se convirtió en un vídeo viral en Internet al mostrarse en
un llanto intenso por la situación.
De igual
manera, un Director de una Institución educativa de este mismo país renunció al
presentarse un naufragio de un Ferry en el que viajaba una delegación de
alumnos de su institución por considerar que no tomó las previsiones necesarias
correspondientes a la evaluación de la empresa de transporte.
En Alemania son
también conocidos los casos de Karl-Theodor zu Guttenberg en 2011, quien era
Ministro de la Defensa y el político más popular de su país con opciones a
Primer Ministro, quien dimitió al comprobársele que había cometido plagio en su
tesis doctoral por la Universidad de Bayreuth quien le retiró previamente su
título.
En ese mismo
año y país, Annette Schavan, Ministra de Educación y Ciencia hubo de renunciar
a su cargo luego que la Universidad de Dusseldorf le invalidara su título de Doctor también por presunto
plagio.
En España, en
2014, el Ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, renunció a su cargo al
no recibir el apoyo del Presidente del Gobierno a un Proyecto de Ley del Aborto
que había hecho suyo.
Más
recientemente y en este año Julio 2015, la Directora de Administración de
Personal del gobierno de EEUU, Katherine Archuleta, renunció tras un hackeo
masivo de datos de su dependencia.
Como se puede
observar, hay unas respuestas inmediatas y algunas veces hasta extremas ante
esta situación de la Responsabilidad ya que se atiende al principio de que la
misma no se delega. Por lo tanto, fallas graves de los subordinados son
asumidas como propias.
En nuestro
país, por el contrario este imprescindible principio ha sido menoscabado al
extremo de la obscenidad sustituyéndose por la fidelidad ideológica o, peor
aún, por la solidaridad absoluta o automática.
Uno de los
ejemplos más recientes y emblemáticos es el del Ministro para la Energía Eléctrica,
Jesse Chacón, quien al momento de asumir el cargo prometió renunciar al mismo
si en 100 días no resolvía el problema de los apagones y demás deficiencias del
sistema eléctrico al que estamos sometidos. Pues bien, pasaron no 100 días sino
834 días (Abril de 2014) desde que asumió
el cargo; y no renunció sino que lo suspendieron del mismo y no es de extrañar
que lo premien con otro cargo igual o superior.
Basta recordar
la actuación del ex ministro de Energía y Minas, Rafael Ramírez, que luego de
la debacle generada en el sector y las tragedias como las de la Refinería de Amuay,
nunca reconoció su responsabilidad, ni las de los responsables directos bajo su
subordinación ante los mismos. Al final sabemos, que sigue ocupando altos
cargos gubernamentales sin haber rendido cuentas de estos resultados.
Esta es una de
las más grandes debilidades en la Gerencia Pública de nuestro país, que se han
ido fortaleciendo con este Gobierno que amerita una corrección y enrumbamiento
inmediato para poder transitar hacia una verdadera gerencia ética y eficiente.
Edgar Riera Pérez.
Ciudad de México.
04Agosto2015
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