viernes, 14 de septiembre de 2012



Gerencia Involutiva

 
 
Como Gerencia Involutiva quiero designar una tendencia observada actualmente, con más insistencia de la deseable, en la Gerencia de organizaciones de nuestro país que se contrapone a la saludable actitud de proactividad que se impone en el mundo contemporáneo.

La natural respuesta a los cambios constantes y profundos que caracterizan a nuestra sociedad y por ende al contexto organizacional que se materializan en la globalización, la competitividad, las nuevas tecnologías de información y comunicación, los nuevos comportamientos humanos en el ámbito laboral, etc., conducen a una actitud proactiva.

La proactividad, es un término acreditado a Viktor Frankl y es definida en la ineluctable Wikipedia como la “…actitud en la que el sujeto u organización asume el pleno control de su conducta de modo activo, lo que implica la toma de iniciativa en el desarrollo de acciones creativas y audaces para generar mejoras, haciendo prevalecer la libertad de elección sobre las cirncunstancias del contexto”.

Pues bien, observamos una actitud comúnmente contraria a lo expresado en el concepto anterior al  tomar decisiones reactivas a las características adversas del contexto y que se traducen pragmáticamente en limitaciones en el accionar gerencial. 

Un ejemplo manifiesto continuamente es el cierre de accesos a organizaciones ante la inseguridad. Observamos algunos pequeños, medianos o hasta grandes centros comerciales que van cerrando entradas a los mismos para evitar la ocurrencia de algún hecho delictivo. Otros ejemplos son la reducción de horarios de funcionamiento, la reducción de la iluminación  no como una iniciativa ambientalista sino como respuesta a las multas u otras penalidades por consumo de electricidad, el cierre de puntos de venta etc.

Lo más pernicioso de estas actuaciones es que se van conformando como una actitud en el comportamiento gerencial que a su vez se va consolidando en un estilo difícilmente corregible que las nuevas realidades organizacionales no admiten.

miércoles, 8 de agosto de 2012

Reinventar la Educación Venezolana


Creo que una muestra evidente de la situación de minusvalía que adolece la Educación venezolana, lo refleja una noticia publicada en la primera página del diario “El Nacional” del 25 de Julio de 2012, en la cual haciendo referencia al deterioro de los sueldos de los empleados públicos por parte del gobierno se señala que los trabajadores “Se han visto obligados a endeudarse o a retirar sus ahorros. Otros se dedican a la docencia, a manejar un taxi o a vender ropa, bisutería y tortas para obtener ingresos adicionales”. (Resaltado nuestro).

Esta percepción del periodista derivada, suponemos, de alguna investigación, nos refleja la concepción que se tiene de la docencia: una actividad más que puede ser llevada a cabo por cualquier persona más o menos instruida.

No se entiende a la docencia como una especialización que requiere una formación académica intensa, además de una vocación por la enseñanza, y que el ingreso a la carrera docente debe estar sujeta a un estricto sistema de selección dada la trascendencia que tiene en la formación de las generaciones de relevo.

Qué lejos estamos de países como Finlandia en el que, según Andrés Oppenheimer en su libro “Basta de historias (Debate 2010), “…sólo 10 por ciento de los alumnos con los mejores promedios en la secundaria pueden entrar en la carrera docente en la universidad”. Y más adelante afirma que allí, ser maestros no es el plan B de quienes no lograron  entrar en otras carreras sino que quieren ser profesores. Demás está decir que como contrapartida, en este país, los maestros tienen un estatus social elevado.

Ojalá, en este momento coyuntural que vivimos en Venezuela, donde observamos un gran interés por el planteamiento de propuestas que conlleven a reinventar el país que queremos y merecemos; tal como lo recogen experiencias como la recientemente realizada por la Universidad Católica Andrés Bello y el Foro CERPE y que se tradujo en la publicación del libro “Educación para transformar el país” (UCAB, 2012); sean consideradas y tomadas en cuenta para enrumbar de una vez por todas a la Educación venezolana por los derroteros que corresponden al mundo en que vivimos. Que se pueda entender lo vital de la educación en una sociedad, ya que citando de nuevo a Oppenheimer: “Es un gran error creer que todos los problemas de la sociedad se resuelven con crecimiento económico: el crecimiento económico no resuelve la pobreza, la pobreza la resuelve la educación”

jueves, 7 de junio de 2012

El Cambio



“Vivimos en un mundo en permanente reinvención”

Hasta hace unos 30 años atrás, la denominada Gerencia tradicional se sustentaba en una relativa estabilidad.

Los cambios se visualizaban como procesos que una vez finalizados, brindaban nuevamente una sensación de estabilidad necesaria para proseguir por sendas conocidas (Rivera Prato: 2009).

Esta concepción del cambio se podría ilustrar con la metáfora de la escalera: subir unos escalones (cambio) para llegar a un espacio plano donde caminar con tranquilidad, hasta que apareciesen nuevos escalones que serían los nuevos cambios.

Bajo la óptica de dicha metáfora, era algo que se debía transitar para alcanzar la estabilidad. Hoy por el contrario, al decir de Rivera, estamos ante una rampa con tal inclinación que el cambio es contínuo y permanente. De allí la expresión aparentemente paradójica de que “Lo único permanente es el cambio”. U otra más coloquial aunque muy precisa: “Cuando me aprendí las respuestas me cambiaron las preguntas”.

De igual forma, se asemeja al andar en bicicleta, si no se pedalea, nos caemos. En la Organización contemporánea si se deja de cambiar se cae en la obsolescencia o ante la competencia.

Ahora bien, no es el cambio per se lo que caracteriza a los nuevos tiempos. Desde los presocráticos como Heráclito, ya se referían a éste como lo muestra la célebre referencia a que no nos bañamos dos veces en el mismo río. O Charles Darwin con su famosa ley que plantea que “Las especies necesitan adaptarse y cambiar según varía el entorno donde viven, si quieren sobrevivir. Aquellas especies que cambian, sobreviven y prosperan, las que permanecen en el mismo estado se extinguen…”

Esa verdad permanece vigente para el ser humano, para la organización y para el mundo en general.

Para Druckert: 1993, “La primera tarea del ejecutivo es convertir el cambio en el entorno, en la sociedad, en la economía y en la tecnología, en oportunidades económicas y empresariales”.

Pero aún más importante es que el principal y verdadero cambio debe surgir en la persona para que éste pueda reflejarse y manifestarse de manera íntegra en los escenarios en los cuales se desenvuelve.

martes, 5 de junio de 2012

Auschwitz: el Autoengaño


Hace pocos días tuve la oportunidad de concretar una materia pendiente en cuanto a ciudades por conocer, altamente consideradas por los escenarios geográficos de la 2a Guerra mundial y de la Guerra fría: Berlín, Praga, Budapest, Cracovia, Bratislava, Varsovia, Poznan; cuyo tema nos ha siempre interesado.

Uno de esos escenarios es el tristemente célebre campo de concentración de Auschwitz Birkenau en Polonia. Campo que en cuatro años y medio recibió a 1.300.000 personas entre prisioneros de guerra soviéticos, gitanos, prisioneros políticos polacos y judios, muchos de ellos niños.

Debo advertir que el deseo de conocer estos escenarios no obedece a ningún impulso morboso, si nos atenemos a las acciones tan tenebrosas, sádicas e inhumanas que recojen los escritos documentales y literarios sobre esta experiencia. Más bien nos impulsó una especie de desagravio u homenaje póstumo a tante gente que sufrió estos inexplicables actos, que aún cuando tratamos de documentarnos sobre ellos, creo que jamás llegaremos a comprender y que rogamos porque nunca más vuelvan a ocurrir.

No obstante vemos con tristeza, aprehensión y asombro que, aún con una menor escala a lo sucedido en Auschwitz y otros campos de concentración similares, se repitan hechos inaceptables para cualquier sociedad.

Un aprendizaje significativo hemos sacado de esta triste realidad y es el peligro que los dogmatismos de cualquier naturaleza generan en las sociedades. Comenzando por los religiosos que paradojicamente a su teleología han incurrido en actos como la Inquisición y que se extienden a los ámbitos étnicos, políticos, económicos, etc.

Tales dogmatismos conducen, como es el caso de la Alemania nazi, a lo que la escritora Hanna Arendt llamaba el "Autoengaño", que es un concepto que amerita un profundo análisis para precisar los orígenes de estas desviaciones de la conducta humana.

Si de dogmas se trata el que debe prevalecer es el de la tolerancia y el respeto a la otredad. Las tendencias al pensamiento único conllevan a fanatismos tales que obnuvilan hasta nuestra humanidad.

lunes, 16 de abril de 2012


RESPONSABILIDAD SOCIAL EMPRESARIAL
 
El tema de la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) cobra cada vez más vigencia en el discurso y, bienvenido sea, en la acción gerencial de nuestro país; simultáneamente que en el resto del mundo. Se evidencia en la gran cobertura mediática que la publicidad empresarial dedica para mostrar las experiencias que cada organización realiza en esta área, lo cual pareciera convertirse en una especie de loable competencia. Igualmente se observa en el numeroso grupo de organizaciones que promueven la RSE, en la persistente publicación de artículos de opinión, trabajos de investigación, desarrollo de foros y seminarios sobre el tema y en fin, tantas otras actividades que conseguimos frecuentemente relacionadas con la práctica de la RSE.
La Responsabilidad Social Empresarial es sin lugar a dudas, en nuestra humilde opinión, una tendencia que se está conformando como parte inherente a la praxis gerencial, tal como ha venido sucediendo con la Gerencia estratégica y la filosofía de la Calidad Total. No una moda gerencial más sino, según la noción aristotélica, una categoría constitutiva de la gerencia contemporánea.
Si hacemos un breve monitoreo sobre algunos hechos que se pueden considerar como precedentes de la RSE veremos que en la primera etapa de consolidación de la Organización moderna, cuyo marco histórico lo constituye la Segunda Revolución Industrial, se sostenía que la contribución social de éstas se circunscribía exclusiva e intrínsecamente a la generación de riqueza y empleos y a las contribuciones fiscales que supuestamente deben ser reinvertidas en la sociedad. Posteriormente, esta concepción de la labor social de la empresa se fue complementando con el ejercicio de la filantropía empresarial; la cual se fue a su vez combinando con acciones sociales de mayor compromiso en selectos y específicos casos, como los voluntariados y las fundaciones.
No obstante, en nuestra actual coyuntura histórica, nuestra “sociedad de organizaciones” exige y requiere con urgencia de un verdadero, sustentable e intenso compromiso de las organizaciones con la sociedad para poder generar procesos de transformación de los grandes y graves desequilibrios que en todos sus ámbitos: cultural, económico, ambiental, etc., están amenazando la sustentabilidad de nuestra civilización.
Deseamos creer que toda la inmensa generación de experiencias exitosas y del discurso pertinente y apasionado sobre la Responsabilidad Social Empresarial, que proviene en gran medida de grandes y diversas organizaciones del sector empresarial privado, sea parte constitutiva del quiebre histórico que nos ha tocado vivir y que la misma pueda conformarse como una nueva ontología gerencial.